No perdamos el foco. Columna ARMASUR en Diario El Llanquihue.

Foto columna ARMASUR 02082021

No perdamos el foco.

Manuel Bagnara Vivanco.

Gerente General

ARMASUR A.G.
En la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura del Senado, se está discutiendo el “Proyecto de Ley espacios de habitabilidad de embarcaciones pesqueras artesanales y embarcaciones menores prestadoras de servicios a la acuicultura”.

Para que se entienda bien, a riesgo de ser criticado por el ejemplo, si hacemos un paralelo con el transporte terrestre, una nave menor sería un camión tres cuartos, y la nave mayor, cualquier camión de mayor tamaño. Siguiendo la analogía, los espacios de una nave menor son reducidos y limitados como también la seguridad de una nave mayor es mejor, ya que tiene mayores espacios de flotabilidad. Por eso, son mucho más frecuentes los accidentes de naves menores que mayores.

En estos espacios reducidos y limitados, las tripulaciones, buzos y técnicos que prestan servicios a la acuicultura trabajan, viven y comparten 24 horas al día. Es su lugar de trabajo y también donde viven un promedio de veinte días al mes, durmiendo en el suelo o en los pasillos; comiendo por turnos, con un solo baño, ya que los espacios no permiten tener un mejor confort.

Lo que busca el “Proyecto de Ley espacios de habitabilidad de embarcaciones pesqueras artesanales y embarcaciones menores prestadoras de servicios a la acuicultura” – el espíritu de la iniciativa -, es mejorar la calidad de vida y la seguridad de estas personas que prestan servicios a la acuicultura en naves menores.

Por lo anterior, felicito al senador Rabindranath Quinteros, miembro de la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura, ya que conoce bien la realidad de las condiciones de trabajo en las naves menores descritas, y está convencido de que hay que mejorar ahora ya,  la seguridad y calidad de vida de esta gente que trabaja en los mares interiores del sur austral, duplicando el espacio que tienen para vivir y trabajar en las naves menores, aún cuando distintas organizaciones gremiales tanto de armadores como gente de mar, se oponen al proyecto por afectar sus propios intereses, respetables todos ellos. Pero debido a la seguridad y a la dignidad que merecen estas tripulaciones, quiero insistir en no perder el foco, y concentrar el análisis en la urgencia y justicia de contar con un marco normativo que garantice el mejoramiento de las condiciones para quienes desarrollan su trabajo y su vida cotidiana en las naves menores.

No pueden esperar más y esta iniciativa legislativa sin duda puede ayudar.